era la hora la nostalgia agregaba soledad a la piel reseca contraída hacia adentro en la imposibilidad de florecer sólo en sueños se alisaban las nervaduras
Imposible volar para quien
no se atreve a desplegar las alas. Cada pluma aporta un poco de la fuerza
necesaria, arrimando el impulso hasta el centro, allí donde se comanda la
fuerza. Lentamente busca el momento propicio, arranca cada alfiler que detiene
su vuelo, aunque desgarre la piel. Quiere regir en cada una de las alternativas.
No escatimar el esfuerzo necesario.