sábado, 31 de mayo de 2014

sentir mojado y arenoso su pelo
























agonizaba
no sabía si ella o el ruido del mar

como telarañas adheridas
por todo el cuerpo
olían yodo

cada vez más lejanos
diferentes coros
desde el agua

ella
quería sumergirse
otra vez
sentir mojado y arenoso su pelo

reunir vivencias

la espesura del viento
en remolinos  
las olas

contagiarse de la destreza
de los habitantes de las aguas

ser una más
llegar hasta 
el fondo

fotografía de José Vega
poema de Moni Indiveri de Vega
                                                                                 

viernes, 30 de mayo de 2014

el tiempo como si fuera líquido
























a su medida
la sostiene como un corsé
dijo
-reclinarme no me deja-
la dolorida espalda
los  huesos lastiman
muy adentro inalcanzable
el latido
sin cesar
la adrenalina apenas
el tiempo
como si fuera líquido

cuadro en acrílico sobre tela de José Vega
poema del Primer Capítulo del libro LA NOCHE ANORÉXICA de
Moni Indiveri de Vega

TEMPUS FUGIT



es el amanecer
el que viene
a sentarse a mi lado
la mancha crece
en la playa
la arena
me vuelve ásperos los pies
(aunque el color
de la sombra
sea el mismo)



poema inicial del Primer Capítulo del libro LA NOCHE ANORÉXICA 
de Moni Indiveri de Vega
fotografía de José Vega



Presentación de libro    "La Noche Anoréxica 


 Por Beatriz Schaefer Peña  
20 de setiembre de 2007

                               La noche anoréxica        
                        de Moni Indiveri de Vega

Empecemos por la noche que, seguramente, nos remite a la imagen de la no visión, es decir a la perfección de lo absoluto, sin principio, sin fin, sin ningún indicio que indique algún destino, algún punto de confluencia.

Sigamos con la anorexia: esa enfermedad tan actual y que obliga a la renuncia, al despojamiento total de toda fuente de vida, con el riesgo que ello implica.

Así, desde el título “LA NOCHE ANORÉXICA”, Moni Indiveri de Vega nos induce a su mundo anterior que nos revela en cuatro capítulos, que no son más que los de su propio acontecer, desde un lenguaje depurado, donde confluye, en imágenes y metáforas, ese devenir humano siempre acompañado de riesgos, búsquedas y sueños, muchas veces incumplidos, pero muchas veces, también, alumbrados con esa pequeña y sostenida luz de la esperanza: es el amanecer el que viene a sentarse a mi lado” nos dice la autora desde el inicio de ese Primer Capítulo que ha titulado “Tempus Fugit”, como un mensaje que anticipa la espera por aquello que vemos llegar con la carga de la plenitud después de haber dejado la miradya que se detuvo, una y otra vez, en el ayer.

En el Segundo Capítulo: “Ubi sunt”: el tono de torna más profundo, más cargado de dudas y sublimaciones, más existencial :”¿dónde se borra la senda/ para conocer?/¿cómo se logra?/ la vacuidad no conforma/ ni interroga la razón de la existencia.” nos expresa la poeta, quien, después, enmascarada desde la tercera persona, dice:”la niña grita la vida/ el color se extiende/ en el asombro/ cuerpo trémulo en el frío…” remitiéndonos al recuerdo de antiguas vivencias en donde convergen, las tentaciones, las dudas y también la pregunta por el sentido de la propia vida, siempre en esa oscilación que bordea el peligro y que no es otra que la muerte.

Sabemos que la poesía se nutre de videncias, de asombros, de indagaciones o, quizás, como lo proponía Platón, de antiguo recuerdos del alma. Moni Indiveri no se expresa desde un lenguaje límpido, despojado de artificiosidades y pretensiones, todo aquello que la conmueve y la detiene en la búsqueda de su propio devenir, en esa pregunta que una u otra vez se formula y cuya respuesta, ella la presiente, solamente le será revelada al trasponer el último dintel.

En el Tercer Capítulo: Carpe Diem”, nos encontramos con la aproximación del otro y las vivencias compartidas que aparecen en las metáforas y el color de las imágenes como cuando nos dice, desde este breve y bellísimo poema, que no puedo dejar de transcribir:”la rodaja de melón sobre la mesa circunscribe el rectángulo/ embriaga su perfume/ otra frutilla/entre los dientes/ el jugo resbala su color/ ser dos es el banquete”  y entonces, nos aventuramos con ella en ese mundo en donde dos caminos se tornan uno solo y, desde la visión del poeta, comprendemos que todavía el amor lo sobrepasa todo y aquella rispidez de antaño deja de serlo para convertirse en ”un profundo valle verde y húmedo donde el alma dormida  habita su palacio”. Alma que, finalmente, logra alejarse , una y otra vez, de lo que la retiene asida a la tierra para permitirle perderse en la espiral y asomar en el brillo, en la rugiente infinitud del mar, en su horizonte de agua que esconde el otro azul: el lejano, el verdadero y al que la autora aspira habitar y que tal vez no sea más que la Poesía en sí. Escuchémosla decir:”el horizonte es apenas una línea que sostiene (la tarde que se fuma)” . La tarde, esa estación de la vida que apura su transitar, le concede, sin embargo, el misterioso espacio del asombro y entonces ella quiere ser como una ballena para mirar el mar desde el fondo, con su apariencia de cristal.

A lo largo de todo el poemario, leyéndolo y releyéndolo, he sido testigo y también protagonista de sus revelaciones. Y digo protagonista porque Moni Indiveri ha logrado, desde sus poemas, provocar esa conmoción en el ánimo que solamente es posible cuando la palabra trascendida logra remontarse en vuelo hacia el único centro posible: la poesía verdadera. Este es un libro que guarda una emoción contenida, un libro escrito con naturalidad y fuera de los artificios de la moda, como diría Jorge Calvetti, porque en la verdadera poesía debe prevalecer la claridad y la poesía que no se comprende, no es poesía “como una verdad que al no tener posibilidad de comprensión, deja de serlo”.

En el Cuarto y último capítulo titulado “Te Laudamus” aparece con más énfasis, la celebración del paisaje recuperado: es una metáfora de la vida después de haber sorteado difíciles tramos de existencia. Desde un lenguaje diáfanoy al mismo tiempo profundo, nos dice:” portadora del olivo/ un lugar en el arca/ bebe el manantial de la memoria”.

Las reflexiones asumen diferentes caracteres a lo largo de estos cuatro capítulos que he citado y en donde las situaciones externas se conjugan con íntimas vivencias, logrando el hecho estético de una creación singular, sin duda, pero siempre expresada con un cuidadoso y depurado lenguaje poético que aúna lo inédito, por decirlo de alguna manera  refiriéndome al título del libro, con la ineludible musicalidad a la que este lenguaje obliga, todo ello acompañado de bellísimas imágenes que, por momentos se tornan esplendentes.

Retrocedo a los primeros capítulos donde, nuestra poeta, se nos muestra sostenida, algunas veces, por esa fuerza de la roca que resiste la embestida feroz con que se ensaña el destino y sin embargo, ella se empeña en construir sobre ese cimiento; tal vez, por eso mismo no se le opaca la mirada, por el contrario, se vuelve transparencia que revierte en ese brillo que la eleva “en chispas que encienden el aire” y es cuando nos dice: “quiero atrapar el aroma que se fue para alimentar las rosas” y entonces comprendemos que en este decir, poblado siempre de naturalidad, reitero, la poeta descubre su propia memoria para transformarla en un luminoso inventario.

Pero más allá de estas consideraciones subjetivas que hacen a la esencialidad de la obra , es necesario detenerse, también, en la estructura de los poemas, en las cinceladas palabras, en la armonía del fraseo donde predominan los heptasílabos y los alejandrinos, casi siempre encubiertos pero que, sin embargo, se tornan audibles al oído atento. Cito algunos versos sueltos , elegidos al azar: “La tierra suelta polvo que el viento arremolina”, “El dintel de madera,  el verde de las hojas”, Un reflejo dorado oblicuo en el paisaje”; “como un golpe en la puerta, permaneció sellada”.

La magia de la Poesía consiste, precisamente y como alguna vez se dijo, en recrearla realidad estética “semejante y a la vez distinta de toda otra realidad”. Moni Indiveri ha logrado, desde un estilo absolutamente personal, acercarnos a su propio mundo donde cada símbolo, cada señal, nos va conduciendo hacia el final en donde la cercanía de Dios, no enunciada pero si percibida, nos indica que “dejando a las espaldas el acantilado” del dolor, de los errores, de las muertes cotidianas, seguramente “el suave rumor del oleaje” nos conducirá al sitio destinado para finalmente detenernos y escuchar “el canto de la alondra, su alegría” .- Celebremos entonces  esta “Noche Anoréxica” que, desde su despojamiento, ha logrado acercarnos a la promesa del amanecer y que, en este caso, no es otro más que la Poesía verdadera.-


Beatriz  Schaefer Peña, Buenos Aires, Septiembre 2007 


                                             
                                            Moni Indiveri de Vega


jueves, 29 de mayo de 2014

madera de incienso


al partir le dice

-guarda esta mitad

yo conservaré la otra

en una cajita de

madera de incienso

su perfume ayudará


conservar los mejores momentos-


fotografía de José Vega
poema de Moni Indiveri de Vega

miércoles, 28 de mayo de 2014

el rocío


























quiero mirar cuando despunta el día
el regalo
de la mágica noche

mojar
las palmas de mis manos


acariciar la gramilla

olor
de madrugada

fotografía y poema de Moni Indiveri de Vega

martes, 27 de mayo de 2014

entre las tibias sábanas


diluir en el mar
las cenizas
de lo que fue
un cuerpo tibio donde
recostarse

y  sentirlo al mismo tiempo
tan cercano
envolverse en su perfume
hasta
recordar
el hueco que dejó
entre las tibias sábanas

volver
al borde
de mi envejecida humanidad
caminar por el mundo
para descubrir cómo
en tu descendencia
sigues
vivo

poema del libro inédito "Las Nubes lloran Grises" de Moni Indiveri de Vega

lunes, 26 de mayo de 2014

LA CASA DE LA MEMORIA




Hilvano cielos. La marioneta define el pensamiento. 
Al ras el tránsito es desordenado. Si no coincidimos, queremos sacarnos los ojos.
Hay que volver a la casa de la memoria. Cantar “el arroz con leche”, aunque esté casada y buscar lo que me dejé en el patio de baldosas,  negras y blancas.  Regar el jardín para calmar la sed, del verde y las flores. Poder escuchar hasta, el estallido de la glicina, cuando revientan sus vainas.
La felicidad de memoria, construyendo caminos,  por todos los rincones.-A pesar de los malos momentos, me hizo tan como soy-.
El amor no era a retazos y  nunca de liquidación las concesiones. Las normas se cumplían y los compromisos también.
El valor de la palabra envuelta en respeto y de rodillas rezar la familia, a los pies de la Virgen.
Jugar en la vereda sin mirar para todos lados. Sólo el miedo al cuco y las noches de tormenta. La farolera tropezaba, pero no era para tanto. Visitar los abuelos como Caperucita Roja. Sentarse al lado de los ancianos de la casa, allí era adonde se encontraba la sabiduría, contada de la mejor manera. La biblioteca muy importante, pero lo que no estaba en los libros, salían   de los “cuentos de la boca”. Un solo regalo traían los reyes el seis de enero. Jugar con todos los primos, sentirlos casi hermanos. Poder conservar las vivencias que nos dieron identidad.
El hilo nunca debe cortarse, tampoco lo bueno que nos dejó la vida. Tendremos que legar a otros, lo que  se cuele en las mezclas de familias nuevas y viejas que se construyen con el aporte del testimonio de que amistad, no solo viene de amigos, también de medios hermanos.

un remolino concentra en su centro
depende por dónde
haya pasado

quiero subir con él
acostarme en el reflejo no visto
bordarlo como un tapiz
concentrado del hilo
tratando que no se corte

ovillar también una madeja
para tejer lo que pueda abrigar

                                                                            los  hambres nunca saciados

cuadro de José Vega
cuento corto  de Moni Indiveri de Vega

domingo, 25 de mayo de 2014

orillo el abismo
























aquieto la mirada con las yemas de los dedos

entorpezco el tumulto de la sangre 
orillo el abismo
 
un tajo me distancia
una nube misteriosa 
me detiene
estruja los pétalos
que asisten silenciosos

mimetiza la piel 
un frío sube sin pausa
detenido en resortes prisioneros

un cantar de pájaros azules
cuerpos transparentes
socavan la angustia


soledad de madrugada
fotografía José Vega
poema del libro LO/CURA de Moni Indiveri de Vega

desnudarse los pies



                     en la abreviación de Él                       
la vida

aprender desprendiéndose

desnudarse los pies
para sentir el latido de la tierra
su contextura

en el encuentro
con el polvo de su esencia

ser uno siendo dos

volverse habitación

del que nunca parte

fotografía de José Vega
poema del libro LO/CURA de Moni Indiveri de Vega

sábado, 24 de mayo de 2014

CRISTO espera en el Sagrario
























volver a pisar ese lugar
casi desierto
la prédica rebota en las paredes

lo que no somos deteriora el todo        

no se avanza con un miembro menos
ni con una voz
que no cante alabanzas

no vislumbrar la luz
hace la planicie insoportable

visiones de cerros      
para ascender

fotografía de José Vega
poema del libro EL PEZ MUERE DORADO de Moni Indiveri de Vega


la puerta está abierta Él siempre nos espera


pan y vino convertidos en el CUERPO y la SANGRE de JESÚS

la casa de Dios en "el fin del mundo"



Monte Calvario   
centro del universo donde brotó la verbena

sus hojas cubrieron
las heridas sangrantes
del Mesías

giro cósmico
vórtice en el tiempo

la humanidad repite
gestos que son liturgia
se hace presente su entrega
a lo largo y lo ancho
sumando redenciones

fotografía de José Vega
poema el libro inédito HAGAN LO QUE ÉL LES DIGA de Moni Indiveri de Vega


"fin del mundo" como dijo el Papa Francisco el 13-3-2013, día de su elección
La Angostura - Neuquén - Atgentina

ENCUENTRO EN TIERRA SANTA



la paloma en vuelo derrama los olivos
de tres en tres
centro cardinal
arropa y esconde
lo que no quiere ceder

caminantes de diversas distancias
pueblos y lenguas
de pie

las palmas y sus manos
un estruendo         sus voces
las túnicas blanqueadas
por la sangre del Cordero que los guía

a los manantiales

que sí calman
la sed

fotografía de José Vega
poema de Moni Indiveri de Vega

viernes, 23 de mayo de 2014

en la noche cerrada del alma























                 1

en la noche cerrada
del alma
la muerte ahoga

el desconcierto contamina
la memoria
/descender hasta
el sigilo
despierta la escucha

palpar la oscuridad
de las formas
de los huecos oscuros/
balbucea el aliento
confunde
el desvarío
/salpicar tenuemente el perfil
dibujado en el agua
fracciona la imagen
se hunde/

                 2              

el frágil esqueleto
denuncia el origen
de la afección

endeble la confianza
y el enojo ocupa
el espacio

la piedra no esconde
la vida
atraviesa el umbral
sus gestos revelan


                 3

arena humedecida 
la pisada
en el color plateado
de la espuma
y el alma que no puede someter
al cuerpo

/sobrevivir
no es la invitación/


                 4

agobia 
la inestabilidad

crujen los huesos
el corazón atribulado
hasta el amanecer
y el tallo se quiebra
(en la parte más delgada)


                 5

el brote
dilata el contorno
preñado de certeza

la gota de rocío
moja tenuemente
su cáliz


                    6

la mirada
se incluye
en el paréntesis
hasta volar en el plumaje blanco
que
desnudo de ataduras
completa el giro

baila y baila

y la Vida ocupa
de su origen
el punto cardinal

fotografía de José Vega
poesía espiritual del capítulo VÍAS del libro
LA CEGUERA DE LA NUCA de Moni Indiveri de Vega

el origen en el agua


el huevo del mundo se incuba

en el agua

torrentes y  manantiales

y el fuego que retorna

ligado a la ambivalencia

de lo primordial

solsticio de invierno


Palestina

fotografía de José Vega
poema del libro LA CEGUERA DE LA NUCA de Moni Indiveri de Vega


jueves, 22 de mayo de 2014

y son ellas las que tejen


























desde el nudo inicial
el hilo une
forma la trama del cosmos
sin parar un instante

ningún corte secciona       el devenir
todo se entrelaza en una vuelta de hebra

un círculo disfuma la  fuerza de su centro
se ajusta la lazada

acompañan la desnudez del silencio
agujas invisibles musican lo gestado

la hebra lleva inscripta la historia
suma en su avance
un rayo preñador        un cuenco
dará los nombres

en cada punto un mensaje
abriga la redondez del universo

y son ellas las que tejen
nudo a nudo
una escucha inaugurada

incrementa el caudal

la sabiduría habita
la rueda del tiempo
y expulsa chispas

son alabanzas
mientras tejen

el oro y la seda regalados
fotografía de José Vega
poema de Moni Indiveri de Vega

la caída
























la caída invade la memoria

la soledad es punto de llegada
al abismo

quiero ser expresión
sin desgarro

opción de eternidad
fundirme
en lo que a ciegas

busco
fotografía de José Vega
poema de Moni Indiveri de Vega

miércoles, 21 de mayo de 2014

trepar el silencio























dejar atrás            los sentidos
y trepar el silencio           
se abortan  las palabras
el gozo se hace eternidad

inefable Belleza

siente su aroma
 aunque no alcance

su rayo 
fotografía de José Vega
poema de Moni Indiveri de Vega


mil pájaros cantan

                   
                   un vertiginoso flujo de partículas
                      peregrina por la piel del universo

                     mecido en un pentagrama
                     tiembla el cuerpo
                    zarandeado por el mal que expulsa

                   sólo perdón      balbucea

                   mil pájaros cantan

                 clepsidras en el templo de Asís
                 un espejo refleja su luz
                duplica la estrella

              en el camino
             un milano anuncia
             la primavera

fotografía de José Vega
poema del libro EL PEZ MUERE DORADO de Moni Indiveri de Vega