viernes, 21 de febrero de 2014

insoportable monotonía



         La galería a la que daban todos los cuartos reunía las voces de los que por allí se encontraban. Un mate, a veces, otras una zanahoria cruda deleitaba con su crujir, a esa boca de niña alegre. Sentada en el borde del escalón, canturreaba algo que sólo ella sentía. Los otros, cada uno en lo suyo dejaban caer la tarde del tórrido verano. Ni una hoja se movía. Sólo acostándose sobre el damero negro y blanco de las lustradas baldosas, daba ganas aunque más no fuera de soñar. Sí soñar con otra realidad que sorprenda un poquito, la monotonía de ese interminable calor. Nadie emitía opiniones ni quejas, sólo se dejaba deslizar la realidad sin ofrecer resistencia a lo que acontecía. Sus diecisiete años esperaban el ingreso a la universidad. Se hacía desear la llegada del comienzo de algo diferente.

texto de   Moni Indiveri de Vega

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